Conectando A Los Pueblos Inca, Maya Y Pueblo
Por Jo Mooy
Mientras viajaba por Perú en Febrero, las historias de los Incas, sus predecesores, y la exploración de las ruinas arquitectónicas se sentían muy familiares. Permitiendo que las experiencias en Sudamérica hirvieran durante unos meses a fuego lento, un fuerte interés en el Sudoeste de EUA comenzó a emerger desde fuentes inesperadas que mostraban una posible conexión entre las culturas. Así que, durante unos seis meses, mi pareja y yo investigamos sobre el sudoeste. Aprendimos acerca de la inmigración de tribus asiáticas a través del estrecho de Bering, acerca de los moradores de precipicios, los petroglifos, la geología, y la geografía del área. Los planes para un viaje a Nuevo México para ver la conexión de primera mano estaban sellados cuando, despertando de un sueño una mañana, claramente escuché una voz decir, “Vayan a Anasazi.”
Con un poco más que confianza en el siguiente viaje, fuimos a ver el Anasazi del sueño. Tuvimos un fuerte sentido de que las historias, leyendas e historias orales de los pueblos indígenas del Perú o los Mayas pueden desenvolver y conectarse con aquellos que vivieron en el sudoeste Americano. Y de esta forma, a principios de Junio visitamos las moradas, sitios ceremoniales y los Pueblos de los ancestros que vivieron en Nuevo México y el sudeste de Colorado.
La historia oral indica que las culturas adoraban a la naturaleza, la madre tierra, el sol y los seres del cielo. Había símbolos prominentes en ambas culturas relacionadas al sol. Un símbolo, similar en apariencia, era sagrado tanto en las culturas Peruanas como en las Pueblo, ya que aparece en muchos sitios sagrados. La chacana Inca es un símbolo de tres escalones con la forma de una cruz que representa los mundos superior, medio e inferior. Como los Incas que reverenciaban a Inti, el sol, en la cultura Pueblo el sol era reverenciado como el dador de vida. Su símbolo para el sol es el Zia, un diseño remarcablemente similar la chacana, mostrando rayos de luz que emergen de un círculo rojo. El símbolo fue encontrado junto con espirales a través de las paredes de las ruinas. El símbolo del Zia es aún utilizado en muchas cosas. El estado de Nuevo México lo utiliza en el centro de las placas de automóviles actuales y está al centro de su bandera de estado.
Oral history indicates the cultures worshipped nature, mother earth, the sun and the sky beings. There were symbols prominent in both cultures related to the sun. One symbol, similar in appearance, was sacred in both the Peruvian and Pueblo cultures, as it appeared in many sacred sites. The Inca chakana is a 3-stepped symbol in the shape of a cross representing the upper, middle and lower worlds. Like the Incas who revered Inti, the sun, in the Pueblo culture, the sun was revered as the giver of life. Their symbol for the sun is the Zia, a design remarkably similar to the chakana showing rays of light emerging from a red circle. The symbol is found along with spirals throughout the walls of the ruins. The symbol of the Zia is still used in many settings. The state of New Mexico features it in the center of today's modern auto tags and its at the center of the state flag.
Los países Maya, Inca y Pueblo llevan las cicatrices de la invasión de los conquistadores españoles hace cerca de 500 años. El español sigue siendo el idioma que prevalece aunque las tribus indígenas aún utilizan su idioma original. En Perú los pueblos tribales hablan Quechua o Ayamara, mientras en el sudoeste el lenguaje del pueblo original es el Tewa o un derivado de éste. En los pueblos el Tewa aún se enseña en las escuelas nativas. El dominio de la religión Católica sobre los pueblos indígenas fue evidente en las muchas iglesias que dejaron los Jesuitas. Abundan las catedrales tanto en las tierras Maya como en las de Perú. Sin embargo, en el sudoeste Americano, hubo mucho más misiones pequeñas o ermitas a la Señora de Guadalupe, la Madre María, o San Miguel. Los lectores de los artículos anteriores de Spirit of Ma’at tal vez recuerdan que fue una poderosa experiencia con el Arcángel Miguel lo que nos guió a Perú en el viaje inicial.
Además del lenguaje, los colores de la tierra y las condiciones de desierto de las montañas, las moradas y ruinas de los pueblos antiguos probaron ser lo más intrigante. Había una similitud y familiaridad en la forma como eran construidos los edificios, especialmente las estructuras de adobe. Mientras las antiguas creaciones de piedra del Perú pre-Inca eran inmensas en tamaño, aquellas de la gente Pueblo del sudoeste eran estructuras arquitectónicas intrincadas construidas a una gran y compleja escala. Dada la altitud y las escarpadas caras de roca de las montañas sobre las que estaban construidas, los albañiles de roca eran maestros del arte de la geometría y la construcción.
Los Incas, Mayas y Pueblo vivían y trabajaban con respeto por la madre tierra, los ciclos de la naturaleza, y especialmente con el espíritu al centro de sus vidas. En Perú, las altas torres redondas de Silustani tenían su complemento en las grandes Kivas redondas del sudoeste. Los guías Peruanos nos dijeron que las torres Silustani eran “lugares de entierro” mientras los chamanes decían que eran “observatorios para los hermanos del espacio.” En un estado de meditación experimentado en las altas mesetas de Perú, fuera del siempre presente ‘grupo de viaje’ me dijeron que todas estas torres eran de hecho “cámaras de sonido”. Las torres, que estaba acomodadas en un semi-círculo, tenían una alineación de frecuencia energética entre cada una, formando un patrón de red invisible a través de la meseta plana.
Mientras estaba en esa meditación, fuimos guiados para conducir un experimento de sonido. Encontramos que cuando las piedras masivas en la base de las torres circulares eran golpeadas con otra piedra, un profundo tono podía ser escuchado. El sonido reverberaba desde dentro de la pequeña entrada en la base de cada estructura, y una vibración baja podía sentirse. Cada piedra grande tenía un sonido diferente. Así que si estos eran de hecho observatorios para los hermanos del espacio, el sonido y la vibración eran probablemente utilizados como una forma de comunicación. Pero no fue sino hasta que llegamos a Nuevo México que aprendimos acerca de una “conexión de sonido” con la gente Pueblo.
En los lugares de habitación de los Pueblos del Sudoeste, grandes kivas eran construidas centralmente por los antiguos moradores de los acantilados. Estas kivas eran grandes, intrincadamente diseñadas, redondas, cámaras ceremoniales con aberturas localizadas estratégicamente. Había dos aberturas rectangulares hacia el “inframundo” construidas en la parte inferior de cada kiva. Una de las prácticas ceremoniales realizadas por la gente Pueblo era el tocar grandes tambores que eran colocados sobre las aberturas al inframundo sobre el piso de la kiva. El sonido de los tambores era amplificado dentro de la cámara redonda, y se decía que se escuchaba a través de la villa haciendo eco en los cañones.
De hecho, antes de aprender que las kivas eran utilizadas como cámaras de sonido, escalamos las moradas del acantilado de Bandelier con otras dos mujeres, una de Suiza y una de Nueva Zelanda. Después de llegar a la cima, por encima de los árboles, entonces escalamos diez pies dentro de la kiva. Nos colocamos en puntos direccionales formando un cuadrado dentro del recinto circular. Juntos, comenzamos a cantar el sonido del OM y a entonar. Después nos dijeron los que estaban afuera de la kiva que el eco del sonido pudo ser escuchado reverberando alrededor de las paredes y la vibración se sintió a través de las rocas del acantilado.
Los Mayas e Incas alinearon muchos de sus templos y estructuras astronómicamente con las estrellas o los ciclos del sol y la luna. En el sudoeste, descubrimos que toda la tribu se reunía para rituales o celebraciones en la gran kiva. Las kivas más pequeñas construidas cerca de barrios familiares eran usadas por ceremonias familiares más personales. Pero fuera de las áreas del acantilado de la tribu, las kivas también eran construidas y estas eran alineadas en una línea norte-sur o este-oeste. Investigadores científicos mostraron que estas kivas eran torres de observación solares y lunares que marcaban sus estaciones, los años, y los ciclos de la naturaleza en esta sociedad agraria. Las alineaciones también indicaban que las estructuras eran construidas junto con líneas energéticas Ley, muy parecido a lo que hacían en Perú, en donde una serie de templos entre el Lago Titicaca y el valle sagrado fueron colocados en la “Gran Línea Ley”. Se volvió obvio que los Mayas, Incas y sus predecesores no eran las únicas culturas que observaban o registraban las estrellas, el ciclo solar y el ciclo lunar.
También hay una relación entre las estructuras y culturas de Centro y Sudamérica en el sudoeste Americano. Algunas de las ruinas en Nuevo México tenían salientes “faciales” en las paredes de roca, casi como las caras salientes en el antiguo sitio de Tiwanaku en Bolivia. Aunque no estaban tan detalladas en Nuevo México, estas eran similares en naturaleza y estructura. También, las aberturas de las ventanas o pasillos, con la forma de un cuadrado grande sobre una rectangular más angosta, eran idénticas en diseño a los portales en las ruinas de Perú, específicamente la de Aramu Muru y las de Tiwanaku. Pero más evidencia de una relación directa entre los Pueblo, los Maya y el Amazonas Peruano iba a llegar conforme continuábamos nuestro camino a través de las mal llamadas ruinas “Azteca”, el Cañón de Chaco, el activo y continuamente inhabitado Taos Pueblo, y Mesa Verde.
El Cañón Chaco era el centro más importante para todas las personas del antiguo Pueblo, yaciendo en el centro de un área de 25,000 millas cuadradas. Era aquí en esta encrucijada que todas las personas de norte, centro y Sudamérica se reunían para las ceremonias estacionales y para el comercio anual entre ellos. Este sitio, como Machu Picchu en Perú, era una maravilla arqueológica y astronómica así como el centro del comercio, intercambio, y cultura para toda la región. Aunque mucho ya está en ruinas, el sitio, como Machu Picchu, era inmenso en tamaño y en significado para las personas del área. Era un monumental centro semi-circular que revelaba el ámbito de albañilería y las habilidades de los constructores. Estaba en el centro de más de 400 millas de caminos prehistóricos que conectaban a Chaco con las comunidades foráneas y las tribus a través del área. Sentado por horas observando el movimiento del sol a través de la cara de las paredes del cañón, los antiguos petroglifos y el Cañón de Chaco parecían señales de calles, dando la bienvenida a los visitantes, identificando casas, o apuntando en la dirección de una buena caza de alces o venados.
Mientras visitábamos tres diferentes lugares en el norte de Nuevo México, las historias orales de tres personas diferentes ataron la evidencia circunstancial de una manera muy sincronizada. Taos Pueblo es un sitio activo en donde los descendientes de Taos siguen viviendo en casas de adobe muy parecidas a las de sus ancestros. Estas estructuras de adobe son similares en diseño a las chozas de adobe Peruanas en las ciudades de la alta meseta. Ni las chozas de Taos Pueblo ni las Peruanas tienen agua potable ni electricidad; en lugar de eso acarrean agua de un arroyo, río o lago.
Parados en un calor de 102 grados Fahrenheit sobre una polvorienta calle de Taos Pueblo, buscamos alivio de los elementos al entrar a una choza de adobe que tenía la puerta entreabierta. En lugar de una tienda de recuerdos para visitantes, esta era rala. Colgados de una pared se encontraban diez abanicos emplumados, y en la pared opuesta, tres enormes tambores ceremoniales, el más grande de alrededor de cinco pues de diámetro, y todos en diferentes estados de creación. La voz de un hombre detrás de nosotros identificó los abanicos emplumados de sanación sobre la pared que estábamos observando. Su nombre era Vernon, el Hombre de Medicina de la tribu. Nos contó que había sido entrenado desde su infancia por su abuelo, el anterior Hombre de Medicina, para hacer abanicos emplumados que serían usados para sanaciones o en ceremonias. Las plumas tenían que ser respetuosamente reunidas de los pájaros, y tenían que ser humeadas con salvia blanca, bendecidas, y luego debían ponerse dentro de ellas intenciones de sanación. Cada abanico tomaba alrededor de tres a cuatro años para ser terminado.
Pasamos una tarde fortuita con Vernon, aprendiendo acerca de su educación, su cultura y su artesanía de sanación. Nos mostró el abanico de sanación hecho para él por su abuelo en su nacimiento, quien “sabía que él iba a nacer”. Luego nos mostró un abanico ceremonial elegante de plumas blancas con una brillante pluma de guacamaya que él hizo para la boda de su hija.
Fue entonces que aprendimos la historia de los Guacamayas de Centro y Sudamérica y cómo hacían su camino hacia las culturas Pueblo. Vernon compartió las historias del abuelo de su abuelo. Dijo que en los antiguos días los pueblos Mayas frecuentemente venían a la región a comerciar con las personas del norte, trayendo con ellos sus artículos, objetos sagrados, tradiciones, y formas de construcción. Ellos también trajeron Guacamayas , las cuales valían mucho por sus brillantes plumas. Esta era la primera de muchas veces en las que las historias de los Mayas y las Guacamayas serían compartidas en este viaje. Él nos dijo que el Jefe Guerrero de Pueblo había acordado enviar cuatro guerreros de Taos Pueblo hacia las tierras Maya con los comerciantes Mayas, asegurando un pasaje seguro y un comercio continuo entre los pueblos del sur y del norte. Dijo que las personas del norte caminaron hasta Centro y Sudamérica y las personas de esas regiones también eran visitantes para el norte.
Otra reunión sincronizada ocurrió en las “Ruinas Aztecas” que confirmó no solamente la historia de Vernon, sino que iluminó las observaciones astronómicas Mayas. Conocimos una ranchera del parque cuya pasión en la vida era la astro-arqueología, el estudio de la relación entre los sitios megalíticos y el sol, la luna y las estrellas. Marti nos mostró viejas fotografías de la excavación arqueológica en las ruinas que cubrían no solamente plumas de guacamaya sino los restos momificados de guacamayas intactas. Nos contó que las guacamayas habían sido encontradas en muchas de las excavaciones arqueológicas, dando evidencia de que las personas de centro y Sudamérica habían viajado y comerciado ampliamente en esta área.
Pasamos una tarde sin interrupciones con Marti, quien nos llevó a un paseo por las ruinas. Nos dijo cómo los estudiantes de doctorado habían descubierto que las ventanas de la gran kiva habían sido puestas en las piedras y alineadas con los pasajes del sol de los equinoccios y los solsticios. Más importante aún, los investigadores encontraron que la localización de las ventanas en la kiva estaba alineada con el menos conocido ciclo lunar de 18 años – un ciclo que muestra el arco norte más elevado y el arco sur menos elevado de la luna llena cada 18.6 años. Marti dijo que todas las Grandes Kivas estaban diseñadas como observatorios lunares y solares, tal vez aprendido de los Mayas. Nos indicó cuál ventana correspondía a los dos equinoccios y solsticios durante el año solar. Sin saberlo, antes ese mismo día habíamos estado sentados en meditación dentro de la kiva, en el punto exacto en el que el sol enviaría un rayo de luz a través de la cámara en el solsticio de verano del 21 de Junio.
Nuestra última reunión fue con una mujer Navajo llamada Arna Billie Yazi, la hija de un anciano tribal que había venido al Cañón de Chaco ese día por inspiración. Ella sabía un poco acerca de los pueblos antiguos pero sintió que debía aprender más acerca del pasado para poder enseñar a los jóvenes de su tribu acerca de la esperanza en el futuro. Ella dijo que había mucha desesperación entre los jóvenes Navajo con doce suicidios desde principios del año. Arna quería ver cómo el orgullo por las viejas culturas y costumbres podía estimular a los jóvenes a comprender mejor el futuro. Hablamos de Perú y Machu Picchu y cómo ese país había creado empleos, esperanza y oportunidades para sus pueblos al descubrir las glorias de las historias antiguas. Caminamos por más de una hora. Después de una larga pausa en la conversación, Arna dijo, “Si ellos pueden hacer eso en Perú, ¿por qué no aquí?” ¡De hecho, Arna!
Viajamos por las tierras de Pueblo durante el mes de Junio. Escalamos calientes y secas montañas para experimentar las masivas construcciones de piedra. Vimos las fuertes similitudes entre las culturas antiguas, las creencias espirituales, las personas, sus casas y la tierra. Meditamos, oramos y reflexionamos en las ruinas. Cantamos con dos almas como nosotros de países lejanos en una kiva en lo alto de las torres, por encima de los árboles. Conocimos a descendientes de los pueblos antiguos quienes compartieron con nosotros de forma calurosa su conocimiento del pasado y cantos de sus esperanzas para el futuro. Fuimos testigos de que todas las personas están relacionadas, si no por su ADN seguramente por la circunstancia. Afirmamos que en esta conexión, no estamos solos y nunca lo hemos estado. Podemos estar separados por la geografía o por océanos, pero en el lugar en donde abrimos nuestros hogares y nuestros corazones a los extraños o los viajeros, estamos unidos. Verdaderamente somos hilos en la fábrica de la vida, tejiendo una historia que se desenvuelve acerca de la unidad de todos los pueblos, como una sola familia. Desde los pueblos antiguos de Perú, las tierras Maya y las Pueblo, hasta las personas de la nueva tierra, ¡Om Shanti, Shanti, Shanti!
Jo Mooy
Traducción de Marcela Arellano (mpiolin@hotmail.com)
Sobre Jo Mooy
Jo es una artista visionaria, lectora, escritora y fotógrafa ganadora de un premio nacional, cuyo trabajo ha sido publicado en revistas y libros. Tiene un título en diseño publicitario y estudió pintura en la Cape Cod School of Art. Sus pinturas de paisajes y mándalas visionarios están en colecciones alrededor del mundo y son llevados a galerías en Cape Cod y en Florida.
Mientras pasaba 30 años en la gerencia media de una corporación de Fortune 100, sus prácticas y estudios espirituales continuaron conforme viajaba alrededor del mundo y dictaba conferencias en EU. Ha estudiado en muchas escuelas de misterio y esotéricas, incluyendo Builders of the Adytum - The Rosicrucians – Lucis Trust - The Association for Research and Enlightenment - Yogananda’s Self Realization Fellowship. Ha estudiado con Drunvalo Melchizidek, Gregg Braden, Tom Kenyon, Jamyong Singye y actualmente esta iniciándose con Shahabuddin David Less de la Orden Sufí Internacional.
Jo ha dedicado más de cuatro décadas a la meditación, publicación de sueños, escritura y arte. Sus mándalas espirituales que llegan en sus estados meditativos de conciencia son usados por sanadores alternativos, así como por dentistas y doctores alopáticos en sus prácticas. Sus mándalas de interpretación del alma, los cuales son como una lectura intuitiva, están disponibles por consulta privada.
Como visionaria y organizadora comunitaria, ella y su pareja de vida dirigen encuentros comunitarios ceremoniales, dictan talleres espirituales en Sarasota, incluyendo el altamente aclamado Purpose Presence & Vision, y ofrecen consejería. Jo escribe y publica una revista semanal en línea distribuida nacionalmente llamada Spiritual Connections. Frecuentemente es invitada a participar en programas de radio y es fundadora de un gran Grupo de Meditación de Mujeres en el sur de Florida. También es Directora de Cine Espiritual en Unidad. En su tiempo libre trabaja en dos libros: The Messages of the Mandalas y en uno con su pareja llamado Synchronicities Out Of Time and Space.
Jo@starsoundings.com
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